RECICLAJE DE BALASTO

En el año 2001 la recuperación del balasto en obras ferroviarias, suponía el punto de partida en lo que es COARPI. El aprovechamiento de un material que había llevado unos exhaustivos controles en cuanto a calidad, procesado y procedencia, no podía ser descartado considerándose un residuo por haber perdido el uso granulométrico o que estuviera contaminado por distintas circunstancias. Mediante distintos tratamientos habíamos logrado de dar al balasto una segunda vida, después de todo algo se estaba haciendo ya mediante el empleo de desguarnecedoras. La idea inicial es tratar de hacer una cantera portátil, donde la materia prima es el balasto y el procesado mediante equipos móviles capaces de moverse a lo largo de la obra evitando costes de transporte, de suministro y de vertido. Hasta entonces quizás no había sido posible por los equipos que había en el mercado y las peculiaridades de las obras ferroviarias, pero la industria presentaba equipos compatibles en mayor o menor medida con esta idea. Ahora no solo se puede realizar una renovación de vía como todos conocemos, al mismo tiempo que retiramos el balasto podemos mejorar la plataforma, ensancharla, retirar blandones, realizar una obra de drenaje mientras el balasto se está procesando a escasos metros para posteriormente realizar el montaje de vía. De la misma manera cuando se modifica el trazado y quedan largos tramos de vía abandonados, y en vez de aprovechar el material se opta por taparlo, usando el lugar como vertedero.

La idea era lógica,  pero a los mas tradicionalistas les era inviable, quizás alguien en algún momento trato de hacer algo parecido pero no funcionó, o como muchas veces ocurre nos cuesta cambiar la forma de hacer las cosas, “siempre lo hemos hecho así y no vamos a cambiar ahora”, esto lo hemos escuchado mas de una vez, Pero la mayoría del sector valoró la idea  positivamente empezando a poner la idea en marcha, los resultados fueron muy buenos, a todos los niveles, producción, calidad, medioambientales y por supuesto rentables. De tal manera que en el estudio de las obras el balasto ha pasado de ser un problema a ser un recurso.